Wednesday, July 26, 2006
pausa
pero sigo con esa idea vieja de que las cosas son mas desechables de lo que parecen. no se, como que pasan las cosas. como que se suceden unas a otras y al parecer a nadie le importa mucho. a nadie le importa nada.
alguien a buscado saber noticias mias??'
siendo franco, caleta de gente. desde los viejos que siempre han estado y que nunca les he estado del todoo agradecido. (su rolazo de recompensa, por lo menos y su atacaso con minas el viernes...) y gente nueva. pancho en verdad, no se que sera de celso.. pero de seguro algo importante le tiene que andar pasando. en una de esas esta como pancho medio colapsado y a punto de matar gente...
pero de los que yo jure que siempre hiban a estar ahi. que no importaba cuanto tiempo pasara, las cosas siempre hiban a pasarnos juntos.. la ferno dice nada, desde que murio principe ella a cambiado. ( o tal vez volvio a ser lo que siempre vieron los otros y que yo no veia para nada...) hugo no dice nada. la marce esta culta y es indiferente, javo esta demasiado metido en sus cosas para salir. y creo que la pia ni siquiera se lo ha preguntado. gran familia la que me busque...
y me lo dijeron varias veces. y yo decia que no, que era mentira, de que de verdad eso era lo que yo necesitaba en mi vida y toodo eso, pero ueno, las cosas nunca resultan del toodo bien.. seria raro que asi fuera, y sobre todo seria raro que me pasara a mi de esa forma...
que hacemos ahora entonces...?? no se, pero bueno, sigo sabiendo de la gente que quedo un poco atras. de gente a la que hace mucho que le dije adiox y que no he vuelto a ver las caras. y por casualidad me entere de algo que no creo que fuera cierto...
lei muchas cosas de la kairi. y no se, siento que puede ser que las cosas fueran diferentes para ella. no se, siento que ella tiene algo, un sueño guardado. una lagrima oculta, un alma rota. un que se yo.. pero siento que es algo muy especial y lo mas raro es que sientoque lo compartimos. que es algo que yo tambien tengo. es un estigma comun. no se que sea exactamente, pero lo siento muy cercano...
y no me puedo acercar para averiguarlo. me faltan los momentos, las palabras o tal vez los lugares. no se, pero siento que lo que ella siente ya lo he sentido o lo estoy sintiendo. o tal vez lo sentire, como sea no me son ajenas sus palabras, no me es ajeno para nada lo que siente y todo eso...
y quiero tratar de ayudar. quiero que se vaya esa sombra que opaca los ojos de luz que guardas tras tus pestañas de sueños. pero no se me ocurre el modo, no se me ocurren las palabras... ojala pudiera creer en el dios de los cristianos y pedir por ti. y por tu felicidad, pero en los tres diosse que creo, a ninguno le gusta que se pida por otros....
solo cuidate. y ojala destino te tenga algo mejor mas adelante...
Friday, July 14, 2006
Cuento...
1
como todos los cuentos este cuento parte con "erase una vez..." pero a diferencia de los otros cuentos que la gente suele escuchar. este cuento no fue hace mucho tiempo atras y no fue en un lejano lugar. este cuento ocurre en esta misma ciudad y hace poco tiempo.
para ser francos, no ocurre exactamente en esta misma ciudad. si no en una parecida, porque todos, o casi todos, los protagonistas de esta aventura veian mas cosas en esta ciudad de lo que todos estamos a acostumbrados de ver.
la primera de las cosas que tienes que tener presente es que la magia siempre ha existido y que siempre existira. que no importe lo tarde que sea o lo feo que se vea todo. la magia siempre esta latiendo. siempre esta ahi aunque no lo veas.
lo segundo que tienes que tener presente que la magia solo existe en los ojos de quien la mira. se necesita de una vision especial para poder ver toda la magia que existe en la tierra y en el aire. se necesita de ese don para poder escuchar el canto magico del agua y poder sentir los colores que nadie mas puede ver.
y este cuento trata de gente que tenia ese don y que sabia esas cosas y otras mas. pero creo que es mejor que tu las vayas aprendiendo al mismo tiempo en que las fueron aprendiendo ellos..a si el relato no se vuelve tan fome y el camino de nuestros heroes no es tan solitario...
bueno, como partia este cuento era mas o menos asi...
"Erase una vez, en esta misma ciudad no hace mucho tiempo, que vivia un joven apuesto y galante. valiente como muchos de sus amigos y como muchos de los que no conocia. tenia por nombre vicente y gustaba mucho de caminar. de hecho, ese era uno de sus pasatiempos favoritos. cuando vicente caminaba podia olvidar un poco una melancolia que nunca enetendia de donde venia. podia escuchar o creer escuchar su propia voz. y el juraba que era una voz distinta a la que la otra gente podia escuchar...
si, puede ser que la imagen de este flacucho joven se pareciera mucho a la de un loco. pero bueno, casi todas las personas que albergan el alma de un hada, tarde o temprano son consideradas locas. y si, el joven vicente tenia dentro de su cuerpo el alma de un duende viajero. no tengo la menor idea de como fue que ese cuerpo se quedo con esa alma, pero vicente nunca lo supo tampoco... y para ser francos, a nadie le importa mucho. o al menos no es muy importante para este cuento...
Vicente siempre podia estar pensando en otras cosas. la mente de vicente siempre se encontraba miles de kilometros mas lejos de lo que su cuerpo o lo que sus ojos podian ver..y eso solia extrañar a los que estaban a su alrededor y solian dejar a vicente con el sentimiento de siempre estar solo... bueno, esa es la maldicion de los espiritus de los caminos. los espiritus errantes suelen sentirse demasiado solos...
pero vicente siempre miraba con optimismo el dai de mañana, menos el dia en que todo paso.. o mas bien cuando el se dio cuenta cuando las cosas comenzaron.
fue en el funeral de su amigo. justo en el momento en que el cajon dejo de verse cuando el comenzo a ver lo que solo intuia que existia. no fue el mejor lugar para verlo todo, pero fue tan impresionante ver como las cosas pasan unas tras otras que el alma de Eleael desperto y se hizo mas presente en la vida de Vicente.
desde aquel dia vicente y el alma que el guradaba comenzaron un dialogo donde el uno le enseñaba al otro. el alma le enseño cosas de la magia que el no veia. aprendio leyendas y cuentos que nunca penso que existian. aprendio tradiciones y lugares que nunca imagino.. y de la misma forma vicente le enseño a como esconderse de la gente que no cree en las hadas, a como tomar el metro, o como contestar un telefono. y a medida de que el uno hiba aprendiendo cosas del otro mas se hiban pareciendo hasta que ya no fueron dos si no uno. pero solo la gente con el don podia verlo...
y poco a poco, mientras aprendia, su soledad se fue haciendo mas grande, porque necesitaba de caminar y de recorrer. de conocer lugares y de escuchar las voces..
2
Vicente camino durante varios dias mientras aprendia y crecia. y tuvo muchos encuentros y muchas aventuras mientras el y el duende que habitaba en su alma se fueron juntando. hasta cierto dia en que los pasos de ambos los llevaron en la noche a una fogate en medio de muchos arboles, medio perdido entre la ciudad y el rio.
en aquel lugar el Eleael le enseño a vicente el peligro que significaba para ellos el que el mundo conociera el verdadero nombre de ellos. y antes de terminar de decirlo, el viento comenzo a hablar. y muchas voces, similares a sususrros y silvidos empezaron a amontonarse al rededor de
la hoguera.
cada voz era unica, pero no tenia cuerpo. y con cada palabra que se pronunciaba el fuego se movia y bailaba. habian voces dulces y otras apenas distinguibles de los sususrros que dicen los niños en la clase de una maestra que da miedo..
cada voz le preguntaba a las otras voces porque habia alguien con cuepro en medio de su fogata. muchas voces se daban vuelta al rededor de vicente tratando de impeccionarlo...
obviamente el no veia como las voces daban vuelta a su alrededor. sin embargo lo sentia y sabia donde se encontraba cada voz, en casi cada momento..( de no ser porque se movian muy rapido). de la misma forma en que sabes que debajo de la cama esta ese mounstruo que no puedes ver...
y sin previo avizo llego la voz mas grande que jamas se halla visto. alguien que hablaba con la voz de un huracan e imponia el respeto de los viejos y grandes reyes. y con esa solemnidad que solo se le da a los seres que han estado mas tiempo que el tiempo en la tierra empezo a hablar...
Bienvenido peregrino. es una suerte que tus pies te hallan traido a nuestro encuentro en esta noche de cuentos e historias. es una suerte contar con un espiritu que sabe de cuentos y leyendas y que posee el don de hacer revivir con sus palabras las viejas hazañas del ayer...
poco a poco y en un solo parpadeo, el cuerpo de vicente paso a ser el cuerpo de eleael. y el alma de vicente paso a ser el alma de eleael. y pronto solo fueron uno. siendo imposible poder distinguirlos. poder ver a uno sin ver al otro. escuchar la vos de uno sin escuchar la voz del otro.
y los espiritus de los vientos precenciaron este nuevo nacimiento. y se sintieron orgullosos de poder volver a ver como era posible que un duende pudiera volver a caminar entre los mortales. que la senda de los cambiados no se hubiera olvidado por completo, solo que se hubiera perdido algunos momentos...
y los espiritus de los vientos le dieron un nombre para ocultar sus nombres. y nombraron a ambos como saltoligero. y nunca mas se pudo borrar de los ojos de saltoligero el color de los amaneceres. y para terminar la velada la voz del huracan conto el ultimo cuento de la noche. era el cuento de saltoligero y de lo que tenia que hacer en el mundo. le contaron sobre otros como el que estaban naciendo y le contaron secretos que no vy a reproducir en este lugar....
y asi, cuando el sol encontro su lugar en el horizonte al momento del amancer muchos ya no eran los mismos que eran bajo las estrellas. y en lo que a saltoligero respecta, se puso en marcha mientras silvaba una cancion antigua y poco conocida, pero con mucho ritmo y que daba animos para caminar.
sabia que era lo que tenia que hacer, no tenia muy claro como era que lo tenia que hacer, pero sabia que era lo que tenia que hacer. y eso es mucho mas importante para un espiritu del camino que el metodo. despues de todo, la gracia de los viajes no es llegar al destino, si no el camino que se recorre para llegar....
3
Vicente tuvo varios problemas cuando detuvo su caminar. en su casa su madre hacia muchas preguntas. y para no parecer loco, vicente no dijo nada. su madre preguntaba constantemente si acaso estaria bien, si habia superado de buena manera la muerte de su amigo. le preguntaba una y otra vez si acaso no estaba con depresion y si no queria ir a ver a un psicologo a alguien que le pudiera ayudar...
es verdad que el comportamineto de vicente habia cambiado algo. ahora daba muchas mas vueltas por calles vacias y perdia mucho mas tiempo mirando una y otra vez horizontes lejanos. en sus clases no prestaba mucha atencion, porque de alguna o otra manera, como que las cosas de la gente normal empezaron a parecer muy, muy aburridas.
sin embargo, saltoligero aprendio a no llamar tanto la atencion. se camuflaba un poco entre la gente normal. se escondia de los que no tenian imaginacion y estudiaba y a veces compartia con su familia.
pese a todo, tenia aun en la cabeza la idea de encontrar a quien tenia que encontrar. tenia aun en la cabeza la idea permanente de encontrar a Principe.
no tenia mucha idea de como era que tenia que ser aquella figura, y menos sabia como era que lo hiba a reconocer. quiza solo tenia la certeza de que cuando pasara lo sabria. y que decir de lo que desconocia de lo que psaria, solo sabia que tenia que encontrar a Principe. para que o que pasaria despues seguia siendo un misterio. y para saltoliegero la parte del misterio era la mas entretenida de la aventura....
Principe era otro duende como lo era saltoligero. y el nombre tambien era una fantasia para ocultar los otros dos nombres. se decia que este duende tenia que rescatar a una bella princesa de las garras de una malvada bruja. y de esa manera poder retornar a su reino y reclamar lo que era suyo. el problema era que la bruja se escondia en un castillo entre las nuves. y nadie sabia como llegar a ese castillo. la busqueda de principe era, al parecer eterna y sin sentido, buscando toda la vida un castillo donde no podia llegar....
y la voz del huracan, al parecer sabia de esta busqueda. y al parecer le pidio o le ordeno a saltoligero que ayudara a Principe a llegar al castillo de nuves. despues de todo, un espiritu del camino era siempre un aliado valioso en cualquier viaje que alguien quiciera realizar....
Principe se habia encarnado en el cuepro de catalina. catalina era una niña un par de años mas joven que vicente, pero habia aprendido del mundo de las hadas y de los duendes un año antes de lo que Vicente lo aprendio. y lo mejor de todo, era que catalina y vicente se conocian de antemano..
se habian topado en esta vida por casualidad, un azar bastante chistoso. una anecdota que a ambos les gustaba contar cuando les preguntaban. era muy idiota y muy entretenida de contar, pero voy a guardarla para que, si algun dia te encuentras con cualquiera de los dos, alguno pueda contartela....
cuando se vieron sintieron ambos esa cosa especial. era el reconocimiento inconciente de que el alma del otro tambien hospedaba a un duende, pero no lo sabian. porque en el momento en que ambos se vieron por primera vez, ninguno de los dos sabia lo que sabia en el momento en que ocurre lo que te estoy contando.
catalina fue la primera en saber que era distinta al resto. y esto la lleno de pena. y mas la lleno de pena saber que tendria que pasar su vida de Hada en una busqueda sin sentido. para ser exacto, no es que no tuviera sentido, solo que era un imposible desitinado a la tragedia. nadie contaba ninguna historia que terminara en un final feliz cuando el tema era la busqueda del castillo de las nuves....
y esa tristeza vicente la noto. e hizo todo lo posible por tratar de entender y de llevar alguna sonrisa a los labios de su amiga. pero era imposible, y mas imposible era cuando Principe tenia que realizar alguna que otra mision para acercarse mas al castillo...
para vicente, en ese momento le era imposible entender lo que le psaba a su amiga. y su amiga estaba impedida para decirle a su amigo que es lo que le pasaba. y cuando a vicente le paso lo mismo. la distancia entre uno y otro se volvio eterna. el recuerdo de la amistad entre catalina y vicente era escazo y lejano. casi como los primeros dias del verano cuando llueve muy fuerte.
pero por azar, o si quieres decirlo, por el destino. principe y saltoligero se volvieron a encontrar. y fue en un baile. y fue mientras la musica tocaba una melodia dulce y lejana. y fue bajo las estrellas. y fue al aire libre. y fue mientras nadie se daba cuenta de que se realizaba el encuentro. y fue con palabras dulces de parte de saltoligero y con una sonrisa honesta de parte del principe.
Monday, July 03, 2006
El Joven Caballero
La madre de Justin murió cuando él era muy pequeño. Su padre, cuyo nombre era Jake, se había vuelto a casar cuando el niño era sólo un poco mayor, y Justin apenas podía recordar a su madre. Su madrastra, llamada Leah, no parecía tenerle mucho aprecio, y a veces Justin podía oírla discutir con su padre. En esas noches, Justin cerraba la puerta de su habitación y ponía la almohada sobre su cabeza. En ocasiones deseaba estar en la tierra de sus dragones de tiza, pero la mayoría del tiempo simplemente deseaba estar en cualquier otro lugar.
Había otro niño que vivía en el edificio de Justin: su nombre era Devin, Devin y Justin eran amigos íntimos, lo que resultaba divertido, porque eran completamente opuestos en muchas cosas, Justin era alto y desgarbado, con el cabello rubio y los ojos azules, mientras que Devin era bajo y rápido, y tenía la piel marrón y el pelo negro. Ambos lo hacían todo juntos; conducían sus triciclos y coches de juguete, hacían hoyos en el patio, exploraban los misterios de A la Vuelta de la Esquina, dibujaban, y veían los dibujos animados... todo juntos. Justin sentía a veces que a su madrastra tampoco le gustaba que fuera amigo de Devin, pero no le preocupaba.
Así, fue a Devin a quien Justin habló primero cuando empezó a ver cosas - destellos de alas de mariposa y caras curiosas asomándose desde los árboles. Devin le dijo que él también las veía, y que las había estado viendo desde hacía tiempo. Después de eso, cada vez que uno veía una forma, se reía y sonreía y la señalaba al otro. Se convirtió en otro secreto que compartir. "Pro" dijo Devin "no puedes hablarles a tus padres de esto, o algo malo sucederá".
"¿Qué podrían hacer?" preguntó Justin.
"No lo sé." Dijo Devin. "Pero puedo decirte que será malo." Y volvió a casa sacudiendo la cabeza, porque ya sabía que Justin no podía guardar el secreto.
Ciertamente, Justin se olvidó de la advertencia de Devin y le contó a su padre lo que había visto. En el momento en que lo hizo, supo que había cometido un error. Más tarde, esa noche, oyó hablar a su padre y a Leah. Usaban palabras que no pudo entender, como "terapia" e "internado". Se dio cuenta de que Leah las usaba mucho.
Al día siguiente el padre de Justin le dijo que debía de ir a una nueva escuela, muy lejos. El niño preguntó si Devin iría con él, pero su padre dijo que no. "Esto va a ser una aventura sólo para ti."
Y así Justin fue a la escuela lejana. Las visiones de cosas extrañas y mágicas, sin embargo, no desaparecieron. Veía más y más de ellas cada día. Soñaba despierto un momento y de repente su maestro podía medir dos metros de alto y ser azul... ¡con cuernos! O, después, por la noche, cuando todas las luces estaban apagadas y estaba acostado, podía oír las extrañas voces de los Monstruos Bajos la Cama en sus conversaciones secretas.
Sin embargo, Justin había aprendido de su experiencia. Esta vez no le dijo a nadie lo que veía.
Justin pensó que era el único que veía al dragón, pero su maestra también lo vio la Srta. Lombard corrió hacia donde estaba el dragón y mientras corría, Justin vio que su maestra llevaba una armadura y sostenía una enorme espada que era tan brillante que refulgía. Ninguno de los otros niños lo vio, pero él vio como la Srta. Lombard (que era azul, por supuesto: Justin no esperaba menos) luchaba contra el dragón. Golpe y contragolpe, reto y respuesta... Justin lo observaba todo con una fascinación extasiada. La Srta. Lombard ganó la batalla y el dragón huyó. Sangrando por un montón de corte, se volvió hacia ella justo antes de desvanecerse para decir una sola palabras "Volveré". Eso dijo, y se desvaneció entre las mazorcas de maíz más allá del campo de fútbol. La Srta. Lombard envainó su espada y se volvió hacia sus pupilos. Pareció bastante sorprendida cuando Justin fue hacia ella y le dijo: "No sabía que los dragones pudieran hablar."
Sólo tuvo que esperar unos pocos minutos. La Srta. Lombard vino a buscarlo, estaba hermosa y fría en su armadura. No se sorprendió de ver a Justin preparado, y el tampoco se sorprendió de que su piel fuera del mismo color que el cielo. "Ven conmigo" dijo ella, y él lo hizo. Fuera, en el salón había otros dos, vestidos y con rostros como la Srta. Lombard, estaban esperando, también armados y sin sonreír. Tomaron posiciones delante y detrás de Justin y se negaron a decir una sola palabra. De alguna manera, él sabía, que el hombre que caminaba ante él era el Sr. Simms, el conserje, y que la mujer tras él era la Srta. Loveless, que daba la clase de gimnasia a las chicas. Y aunque nadie dijo nada y ni si quiera le miraron amablemente, Justin podía sentir una alegría secreta burbujeando entre los tres que le escoltaban.
Le llevaron fuera del edificio, a la noche, y orbes de brillantes luciérnagas aparecieron para iluminar el camino. Caminaron pasando el patio, por el campo de fútbol y más allá de los ondulantes tallos de maíz. Finalmente, llegaron a un lugar que Justin no había visto nunca antes, en el que las risas y la música eran los heraldos de su aproximación.
En el límite de los bosques estaba la cosa más maravillosa y terrible que Justin podía imaginar. Sentado sobre un trono de cristal que refulgía como si tuviera atrapado un millar de estrellas en su interior, estaba el hombre más hermoso que el niño hubiera visto jamás. El caballo del hombre era blanco y fino, y su rostro era delgado y pálido. Llevaba una armadura de negro y oro, y una espada desnuda fina como un suspiro yacía sobre sus rodillas. En su frente el hombre llevaba una delicada diadema de oro, adornada con una única gema verde.
En torno al trono, los bailarines hacían cabriolas, hombres y mujeres agraciados como el de la diadema. En un amplio círculo bailaban otros danzarines, pero no se parecían a nada que Justin hubiese visto antes. Hombres con rasgos de animales hacían cabriolas con mujeres elegantes de piel oscura, mientras que los músicos feéricos podrían haber hecho bailar al mismo bosque. Niños abandonados de caras pálidas y tristes vestidos con adornos andrajosos seguían un vals, mientras se servía vino y se cantaban canciones. Brillantes linternas colgaban de las ramas de cada árbol, y toda la hierba parecía estar cubierta de un rocío de plata pura.
Los bailarines se apartaron para dejar pasar a Justin y su escolta, aunque la música no se detuvo. Los cuatro caminaron hasta la misma base del trono, y el hombre que se sentaba en él les saludó. "Bien hallados," dijo "y bienvenidos tú y tu carga, Anneke."
"Ruego porque siempre sea bienvenida aquí, Duque Hamish, pues creo que la suya es un alma antigua, y una que lleva en sí la grandeza," respondió la guerrera.
"Debemos ver que le depara el fututo, Anneke," dijo el Duque, "pero hay un asunto apremiante."
"¿Vuestra Gracia?"
"Sé de fuentes fidedignas," dijo el Duque señalando con la cabeza a un par de pálidos niños de ropas holgadas que bailaban un vals a unos metros, "que te enfrentaste sola y derrotaste a un dragón quimérico de cierto poder en éste día... y que lo hiciste sin la ayuda de cantrip o encantamiento alguno, sólo con la fuerza de tu brazo y tu espada. ¡Ésta" dijo alzándose, es una gesta de grandeza Para honrarte a ti y a tu gesta, Anneke, ¡declaro que esta noche sea de celebración! Que puedan cuantos estén aquí cubrirte de elogios y regalos, pues te lo has ganado. Y como el orgullo de tenerte aquí es mío, te entrego el primer regalo de la noche ¡Pajes!
De detrás del trono aparecieron dos jóvenes, tan delgados e imperiosos como su amo. Llevaban en sus brazos un gran escudo que brillaba como la plata, con las formas de muchas bestias en él. Los pajes llevaron el escudo ante Anneke, que lo tomó. Se inclinaron y se desvanecieron en las sombras.
"Este escudo fue tomado a un campeón Troll durante las llamas de la Guerra del Tratado, Anneke, y tiene encantamientos y hechizos firmemente entretejidos. Has merecido su devolución a tu gente y el conocimiento de sus poderes. De todas las Imágenes de bestias que danzan en tu escudo, puedes escoger una esta noche que te protegerá de hoy en adelante. Te permito escoger cualquiera, excepto la del dragón, pues has demostrado que no necesitas la magia para derrotar a uno de su raza." Exclamó el duque.
"Os lo agradezco, mi duque" dijo la mujer que Justin una vez conoció como Srta. Lombard. Se arrodilló e inclinó ante el hombre del trono resplandeciente: luego se alzó y se alejó. Los demás hicieron lo mismo que ella, y de repente tan sólo estaban Justin y el hombre que lucía la corona.
"Y tu, mi joven guerrero," dijo el hombre muy suavemente, "¿sabes tu nombre? Sería muy bueno que así fuese."
Y repentinamente, Justin supo... supo que había llevado otro nombre una y otra vez, en muchas pieles y muchas vidas. Los detalles de aquellos otros días eran un borrón de sangre y cielo azul, de acero y cristal rompiéndose, pero eran reales, de alguna manera lo sabía.
Más aún sabía que en esas vidas pasadas se llamaba "Ulf", que significaba "el lobo" en muchas tierras y lenguas, y que una vez había sido un nombre a temer.
"Sé mi nombre, Vuestra Gracia." dijo Justin. "Y me honraría estar a vuestro servicio, si me aceptáis."
"Valientes palabras, chico. Dime tu nombre y lo consideraré."
"Ulf, Vuestra Gracia."
El hombre del trono permaneció en silencio un minuto. "Ulf," dijo suavemente. "Bien, si te quieres poner a mi servicio, repite estas palabras: Os juro lealtad, Duque Hamish Guiado por las Estrellas. Vuestra orden es mi deseo así como vuestra petición. Que mi servicio siempre os plazca y mi vista se oscurezca si no es así. Como las mareas a la luna, mi voluntad a la vuestras, mi señor."
Y así Ulf hizo el Juramento de Fidelidad y se convirtió en de la corte del Duque Hamish. Entonces el duque realizó el Juramento de Noblesse Oblige a Ulf, y lo aceptó como vasallo, y aquí empezó el auténtico viaje de Justin a las tierras de las Hadas.
Ella le instruyó en el uso de la espada y el escudo, hasta que su habilidad fue alabada por nada menos que el duque Hamish en persona. Le enseñó las reglas de la corte y las maneras de los duendes, y aprendió también de lo que no le enseñaba. Aprendió los pequeños trucos llamados cantrips, y los usó para hacer su aburridísima escuela un lugar mucho más interesante y mágico. Y aprendió sobre el honor y lo que le podía costar.
Justin - o Ulf - era un alumno muy apto, y nunca se le debía repetir nada.
Ocasionalmente Justin iba a casa durante las vacaciones, pero cada vez se sentía más en casa en la escuela, y la casa en que había vivido era sólo el lugar donde moraba su padre. La escuela era en definitiva mucho más mágica en esos días y Justin prefería que su padre lo visitara a él. Su madrastra, por supuesto, nunca iba a verle.
La primera vez que Justin fue a casa, intentó ir a ver a Devin, pero donde una vez habitó la familia de Devin ahora vivían unos extraños. Justin preguntó a su padre que había sucedido y éste le respondió que se habían mudado. Justin le preguntó se habían dejado alguna dirección, para poder escribir a Devin, pero su padre le dijo que no. Y así, Justin se convenció de que había perdido a su mejor amigo. Cuando volvió a la escuela les explicó a los de la Estirpe que conocía de la corte lo que había pasado - Melinda la sluagh y el rápido Desmond el sátiro y Reginald el caballero Pooka, que tenía los rasgos de una ardilla. Todos dijeron que parecía una búsqueda en ciernes, y que, antes de que pasara demasiado tiempo, Ulf encontraría una razón para ir en busca de su amigo. El duque Hamish, por otro lado, incidió en que había grandes magias cerca, y se negó a permitir que Ulf fuese en busca de su compañero de juegos.
Ulf incluso intentó pedir ayuda en su búsqueda a Anneke, pero ella se negó. "Has hecho un Juramento" le recordó, y su cara se cubrió de vergüenza. "Sería una desgracia para todos los de nuestra clase que ignoraras tu juramento para buscar a tu amigo. Por otro lado, el mundo es grande y tú aún eres pequeño. No estás preparado para los peligros que encierra."
"Pero podrías venir conmigo" dijo Ulf lastimeramente.
"¿Y qué" dijo Anneke frunciendo el ceño. "diría tu padre al respecto?"
Y con esa reprimenda resonando en sus oídos, la magia se alejó de Ulf, goteando en pequeñas corrientes de Glamour feérico por todo el suelo. Se fue a la cama esa noche siendo el pequeño y triste Justin.
No mucho de esto, sin embargo, un repiqueteo sonó en la ventana de Justin una noche. Los demás chicos estaban durmiendo, así que Justin no podía encender la luz para ver que golpeaba su ventana. Se giró, y allí estaba una criatura de encantamiento - una quimera, tal y como Anneke le había enseñado. Tenía grandes ojos redondos, como los de un marsupial, y dedos largos y desmañados con ventosas en las puntas que le permitían adherirse al cristal de la ventana de Justin. Su cuerpo era pequeño y gris, y estaba cubierto de un suave pelaje. En su cadera lucía un cinturón, del que colgaba una bolsa que abultaba ominosamente, ocultando en su interior, sin duda, algún tesoro.
Cuando vio la cara de Justin la criatura gesticuló frenéticamente para que le abrieran la ventana. Ulf (pues se había dado cuenta de que había cambiado a su aspecto feérico mientras observaba a la fascinante criatura) lo hizo, y fue recompensado con una especie de "bump" sordo cuando la criatura cayó a los matorrales que había debajo. Sin embargo, pronto escaló de nuevo hasta el alféizar donde ejecutó la más cortes de la reverencias.
"¿Tengo el honor" dijo con una voz que podría describirse como la de una ardilla, "de dirigirme a un tal Justin, amigo de un cierto Devin?"
"Así es" dijo Ulf
"¡Ah! Entonces os traigo algo grande. Ante todo os ofrezco nuevas de que vuestro amigo está sano y salvo, aunque a muchos kilómetros de la tierra en la que una vez os conocisteis. Dejó noticias de su destino a la reina de la heredad donde una vez morasteis, pero con sus poderosas artes descubrió que había extraviado a propósito y con malicia los secretos de su misiva.
Ulf asintió; él también sospechaba de su madrastra.
"¡Pero esto no es todo! Buscador es mi nombre, pues fui tejido de los sueños y los pequeños ruidos precipitados de la noche. Os traigo también dos regalos de Devin, si queréis aceptarlos de mi mano."
"Los tomaré, Buscador, aunque me temo que no tengo nada que ofreceros a cambio."
"¿Ni si quiera" y los ojos de la quimera aumentaron aún más "nueces? Bueno, es el capricho del momento. El primer regalo que os traigo es el de una profecía. Devin desea que sepáis que os reuniréis de nuevo y que no os turben las noticias que oigáis sobre él en los días por venir. Ha adivinado el futuro y sabe que cosas serán verdad."
"El segundo regalo que tengo para vos, sin embargo, es algo más tangible" Y con esto la quimera buscó en su bolsa y extrajo un anillo de plata. Estaba Suavemente pulido y lucía una amatista en un diseño similar a las garras de un dragón. "Devin dijo que podríais necesitarlo," dijo Buscador en un tono más sobrio. Silenciosamente, Ulf tomó el anillo y se lo puso en el dedo. La piedra empezó a brillar tenuemente; el resplandor aumentó cuando Ulf señaló en la dirección del ya próximo amanecer.
"Gracias, Buscador. Si ves a Devin antes que yo, dile que le echo de menos"
"Oh, por supuesto que lo haré, por supuesto que lo haré," dijo la quimera, y con un salto, un brinco y no poco ruido entre las hojas, la criatura se había ido.
Justin cerró la ventana y se fue a dormir. Por la mañana se despertó para descubrir que en su dedo había un anillo de alambre y pasta. Sabiamente, decidió no quitárselo. Durante la clase, la Srta. Lombard lo miró de forma extraña, pero no dijo nada. Después de todo, ella era una troll, y conocía el valor del silencio.
Más tarde ese mismo día, Justino recibió una llamada de emergencia de su padre. Estaba muy trastornado y no quería alarmarle, pero tenía que darle muy malas noticias: los padres de Devin habían llamado porque su hijo se había escapado de casa.
Esperaban que quizá Devin hallara el camino de vuelta a su antiguo barrio, y que si lo hacía, el padre de Justin lo retendría hasta que pudieran llegar a recogerlo. Su padre le dijo a Justin que no se preocupara, y que todo iría bien.
"No estoy preocupado," dijo Justin y colgó.
Pero las charlas sobre Devin se desvanecieron la cuarta noche, cuando llegaron los rumores de que un dragón quimérico vagaba de nuevo por la tierra. Los susurros volaron como dagas: la bestia buscaba venganza por alguna ofensa imaginaria; la criatura había nacido de los sueños del duque Hamish; era el temible ser que había traído la devastación sobre Caer Dhomnaill ¡y sobre los que moraban en él!
Pero el duque Hamish no prestó oídos a los rumores, o quizá sabía precisamente cuales debía escuchar. Solicitó los servicios de uno de sus caballeros que ya una vez había eliminado a un dragón de este tipo, y lanzó un geas sobre ella para que destruyera a la bestia para que no molestara más a las hadas. Anneke, al serle comunicada su geas, se limitó a inclinar la cabeza y retirarse a su morada para afilar su hoja quimérica. El dragón, y de eso estaba segura, la encontraría pronto.
Y así sucedió. Al día siguiente, después de que acabaran las clases, Justin oyó el rugido familiar en los campos y vio la imponente cabeza del dragón a través de las olas de maíz como la proa de un barco vikingo de la antigüedad. La bestia bramó su desafió como un trueno que lloviera del cielo, y esperó respuesta.
Anneke respondió pronto, con la hoja en una mano y el escudo regalado en la otra. Avanzó hasta donde estaba el dragón y le ordenó que partiera a un lugar donde no molestara ni a mortal ni a duende alguno nunca más. El dragón, sin embargo, se limitó a reírse, y la golpeó con una cruel garra. Anneke se agachó ante el golpe con facilidad, y se mofó del monstruo diciendo: "¿Es lo mejor que sabes hacer, gusano?" gritó. "Tengo un estudiante con sólo siete veranos; ¡hasta él podría haber evitado eso!" Entonces, levantó su hoja y golpeó el vientre del dragón; sólo reculando como una serpiente ante el fuego evitó la bestia una muerte cierta.
Entonces empezó la batalla de veras, mientras Ulf la contemplaba con horror y fascinación sin medida. Deseaba descender al campo y ayudar a Anneke, para darle un aliado o, al menos, una distracción que la permitiera asestar un golpe fatal. Pero sabía que sus habilidades aún no estaban a punto para tal desafío. Además, era el geas de Anneke luchar con esta bestia, no el suyo. Si interfiriese, ella no estaría complacida.
Con el estallido de las llamas y el brillo de la plata, la batalla rugió durante toda una hora. El fuego y las garras del dragón no conseguían hallar su presa y a su vez, éste siempre lograba permanecer fuera del alcance de la centelleante hoja de la troll. Avanzando y retrocediendo a través del campo de fútbol y los maizales, el conflicto continuó hasta que el desastre hizo aparición. Al retirarse a una parcela de tierra donde previamente había golpeado al dragón con poderosos golpes, la troll resbaló. Antes de que se alzara, el dragón tenía una de sus garras sobre ella y presionaba con todo su terrible peso.
"Y así, pequeña valkiria" ronroneó la criatura, "termina todo." Tras esto, agachó la cabeza y atrapó a Anneke en sus temibles mandíbulas. El escudo regalo del duque, encantado contra otras bestias, fue estrujado como hojalata, así como la armadura de la guerrera. Ulf no era capaz de soportar lo que estaba viendo, así que se giró.
No podía, sin embargo, bloquear los sonidos de la destrucción de su maestra... el desgarro del metal, el agudo sonido de los huesos rompiéndose. Ella gritó, sólo una vez, justo antes del final, y entonces el dragón la bajó al suelo y la soltó; silbando una canción sólo conocida por los de su raza dragonil.
Antes de que la bestia hubiera siquiera dejado el campo, Ulf bajó desde la colina en la que se había sentado para estar al lado de su maestra. Nervioso y asustado, llegó hasta ella antes de que ninguno de sus compañeros se dieran cuenta de que había desaparecido.
La Srta. Lombard yacía entre los restos de algunas plantas de maíz. Su vestido estaba embarrado y uno de sus delicados zapatos se había caído, dejando la huella de sus dedos en el fango. Parecía más confusa que herida, y no se veían ni su sangre ni su armadura por ninguna parte. "Pero, Justin" dijo cuando le vio junto a ella, "¿qué estamos haciendo aquí? Debo de haberme caído. Vamos, "comentó levantándose del fango y sacudiéndose las rodillas, "volvamos donde juegan los otros. No es bueno estar aquí lejos de los demás."
Justin se dejó conducir hasta donde jugaban los toros niños e incluso consiguió unirse a sus juegos durante un rato.
Esa noche, antes de poderse dormir, Justin lloró mucho rato. Ulf lo hizo durante mucho más.
Su resolución ni siquiera se tambaleó cuando, en clase, la Srta. Lombard le pidió que se quitara el ridículo anillo que llevaba. Justin se negó, y ella pareció estar confundida, pero no insistió en el tema.
Esa noche, Ulf acudió ante el duque par pedir libertad para perseguir al dragón que había aniquilado a Anneke. El duque escuchó su petición, y entonces negó con la cabeza.
"Hay muchas razones por las que no satisfacer tu solicitud, Ulf. Ya he perdido a uno de mis mejores caballeros; no quiero perder también tus servicios. No estás preparado para enfrentarte a tamaña bestia, todavía no. Además está el asunto de dónde mora la criatura. Ahora ha partido.
Incluso en la derrota, Anneke cumplió su geas el dragón se ha ido ¿no? No puedo acreditar tu irrupción en las tierras de otro. El Glamour, la substancia de los sueños que nutre nuestras almas feéricas, es preciado y escaso. Otros señores y damas podrían no tomarse con gentileza la presencia de un bravo guerrero como tú," dijo con una sonrisa protectora, "invadiendo su feudo. No, Ulf, no puedo dejarte ir en busca de ese dragón. Sirve, y conténtate con ello."
"¿Puedo entonces haceros una pregunta, mi duque, antes de volver a mis obligaciones?"
El duque movió su mano magnánimamente. "Te concedo ese favor. Hazla"
"¿Por qué encantasteis a Anneke para que no se protegiese de los dragones?"
Se hizo el silencio en la corte. La sonrisa del duque Hamish cayó como la última hoja del otoño. "Derrotó al dragón una vez. No parecía necesitar esa protección. ¡Así son las cosas entre los nuestros, niño! ¡Tus preguntas apuntan demasiado alto!"
Pero Ulf meneó la cabeza. "Creo que ambos sabemos la verdadera respuesta a esa pregunta, Vuestra Gracia. Un Juramento ha sido roto aquí esta noche. Ha sido un placer serviros. No creo que debamos de vernos de nuevo."
Y ante la mirada de la asombrada multitud, Ulf partió del lugar, con las lágrimas brillando en sus ojos. Pues sabía que su señor había traicionado a su maestra, y que suyo era el camino de la venganza y del dolor.
Ulf volvió desde la corte al lugar donde había caído Anneke. Allí, en el suelo, aún brillaban tenuemente trozos de un escudo roto. Guiado tan solo por la luz de las estrellas, Ulf buscó entre los restos hasta encontrar lo que deseaba: un fragmento del escudo que ostentaba la imagen de un dragón rampante. Guardó el mellado metal en su correaje, y alzó la mano en la que lucía el anillo de Devin. Lentamente, giró en círculo, y el fuego de la piedra brilló más cuando encaró el este. Y así, con el corazón pesado y las provisiones más escasas, Ulf caminó a grandes zancadas hacia el Este. Sabiendo que aquel día llegaría, había preparado algo de comida y agua para el viaje, pero sabía que sus raciones no durarían mucho. El éxito debía llegar pronto, o de lo contrario tendría que afrontar peligros peores que los dragones.
Pero fueron dragones a lo que se enfrentó Ulf, o al menos a uno. Tras tres días de camino desde la corte del duque, se encontró cara a cara con el dragón. Fue en una carretera, y muchos de los que pasaban gritaron al pequeño chico que gesticulaba y esquivaba los coches aparcados, agachándose y rodando como un acróbata o un loco. Claro que ellos no podían ver al dragón, ni la auténtica cara de Ulf. Sólo veían a un chico jugando a algo peligroso.
Pero Ulf vio la cara del dragón, y éste la suya. Peor aún, de algún modo, sabía quien era. "¡Apestas a la troll que mate, chaval!" rugió el dragón. "¿Acaso sus herederos mandarán después contra mí bebés en pañales?" Y con esto, exhaló llamas que envolvieron completamente a Ulf. Quemaban como el Sol, como la sal sobre una herida abierta, como nada que Ulf hubiera sentido antes. Quemaban y quemaban, y en su calor, lo consumieron. Cuando Ulf cayó, envuelto en fuego, el dragón se río y dio media vuelta.
Un paseante vio gritar y caer al extraño chico, golpeándose como si padeciera una agonía. Con gran preocupación, el hombre recogió a Justin y lo llevó hasta una tienda cercana. Rebuscó en los bolsillos del chico y halló una cartera, y en ella la dirección y el teléfono del padre de Justin. Con preocupación creciente (pues la dirección era de bastantes estados más allá), el hombre llamó al padre de Justin.
Fue la madrastra de Justin quien contestó al teléfono, pero fue su padre quien corrió al lado de su hijo tan pronto como pudo. Abrazó a su hijo, agradeció profusamente al hombre que le hubiera cuidado y llevó a Justin de vuelta a la casa que una vez conoció. Pro nadie vio partir al dragón, y nadie tuvo el corazón de quitarle el anillo de alambre y pasta de su dedo.
"Bien, entonces" dijo Leah "quizá deberíamos buscar otro tipo de escuela". Y con esto, hubo silencio en la casa.
Justin frunció el ceño. Sabía que no podía volver a las tierras del duque Hamish; ese camino estaba cerrado para él ahora. Tampoco quería quedarse aquí pues, aunque amaba a su padre, la mera presencia de su madrastra desvanecía su yo feérico. Era como si tan solo su voz fuera el escalofriante viento otoñal que presagiaba el advenimiento del invierno en su alma. Ulf parecía muy pequeño y lejano cuando hablaba Leah. Pero la tercera opción, ese nuevo tipo de escuela con que su madrastra había amenazado tan vagamente... eso parecía cargado de ominosidad. Acosado por todos los lados, Justin cerró los ojos e intentó dormir.
De repente, su habitación cobró vida como una luz púrpura brillante. ¡Era la piedra de su anillo, danzando con un fuego y viveza que jamás había visto antes!
Toda la habitación brillaba como el día a la luz de la piedra, y Justin la contempló maravillado. Había seguido el brillo para encontrar a Devin, lo que significaba que si brillaba con tanta fuerza ahora, Devin debía estar...
Hubo un repiqueteo en la ventana. Alegremente, Justin se desembarazó de las sábanas para abrirla. Allí, vestido con un chaleco y unos pantalones de épocas pasadas, se acuclillaba Devin. Sus ojos parecían ostentar más sabiduría que nunca, pero sonreía con inmensa alegría el ver a su amigo otra vez.
"¡Pasa, pasa!" y Justin lo arrastró del marco de la ventana. "¡Cuéntamelo todo!"
Y así hizo Devin. Sentado con las piernas cruzadas sobre la cama, le explicó a Justin como su familia mudado, y como habían continuado sus extrañas visiones. Entonces, una noche, un tío suyo, un hombre que ni él ni sus padres habían visto durante años, reapareció en el umbral. Los padres de Devin, por supuesto, quedaron asombrados de este retorno pródigo, pero Devin aún estaba más impresionado.
Su tío, sabéis, era uno de los Eshu, los narradores vagabundos de las hadas. A través de algún tipo de magia o encantamiento, había sentido que su sobrino, el largo olvidado Devin, también almacenaba un alma Eshu, y por ello había afrontado largos caminos hasta hallarlo. Y así este tío, cuyo nombre no reveló nunca Devin, les visitó muchas veces en los meses siguientes, enseñando a Devin (o Ismail como era conocido entre los duendes) las costumbres de los Eshu.
Fue cuando su misterioso tío se llevó a Ismail para su Bautizo - su iniciación formal en las costumbres del mundo changeling - que los padres de Devin creyeron que había huido. Volvió, pero sus padres, de alguna manera, habían descubierto que su tío estaba detrás de todo el "problema" y le prohibieron entrar en casa.
Y así, Devin hizo lo único lógico: huyó de casa de verdad.
"Pero," dijo cuando acabó su relato, "hay otras cosas por hacer. Una traición que vengar. Un dragón por destruir. Un honor que limpiar. He oído hablar de todo esto. Ulf: tus historias resuenan más alto de lo que supones. Así que, ¿qué camino tomarás desde aquí?"
Justin miró a su amigo con la tristeza en sus ojos. "No lo sé, Anneke se ha ido, y no hay lugar para mí con el duque. Tampoco soy lo bastante fuerte para luchar con el dragón."
"No eres bastante fuerte tú solo," corrigió su amigo
La esperanza amaneció en los ojos de Justin. "¿Significa eso que vendrás conmigo?"
"¿Lo dudabas?"
Justin río de pura alegría. "Lo había esperado, pero ¡Oh, es maravilloso!" y ambos changelings estallaron en un estruendo de risas que fue tan fuerte como para sacudir los cimientos de la casa del padre de Justin.
"¿Podrías bajar la vos, Justin? ¡Algunos necesitamos dormir!" Atronó la voz de Leah. Así que, con cortesía y silencio extremos, los dos chicos se ayudaron uno a otro a salir por la ventana, bajar por la cañería, cruzar el patio y salir al mundo en busca de un dragón.
La mañana siguiente, cuando se levantaron para descubrir que la ventana estaba abierta y Justin se había ido, Leah y el padre del muchacho tuvieron otra pelea. Pero, en realidad, eso no es parte de la historia.
"Pero, ¿por qué no engaña tú al dragón?" preguntó Ulf en uno de sus momentos más tristes. "Podrías hacerlo."
"Sí, pero es tu búsqueda, Ulf," replicó Ismail por centésima vez. "Ya tuve la mía, encontrar mi propia magia, ganarme mi propio nombre. Ahora debes hacer tú lo mismo. Puedo ayudarte, sí, pero la mano que derrote al dragón debe de ser la tuya."
Y con esto, Ulf cayó en un hosco silencio. "No es justo." decía a menudo, e Ismail asentía.
Tras siete días de viaje, esquivando a amistosos policías y no tan amistosas quimeras, encontrándose ocasionalmente con duendes o humanos soñadores, disfrutando de barritas de chocolate robadas y las dulces fantasías de los mortales, los dos fugitivos hallaron el rastro del dragón.
Una gran marca chamuscada en el centro de un parque marcaba el lugar donde el dragón había pasado la noche. Ulf propuso salir en persecución del monstruo inmediatamente, pero Ismail tenía otras ideas. "Pasemos la noche aquí," aconsejó "durmiendo donde durmió él. Quizá recojamos algo de sus sueños. Así, podríamos descubrir su debilidad."
Los dos se tumbaron para pasar la noche entre el hedor del dragón quimérico, y cerraron los ojos. Casi inmediatamente los sueños mostraron a Anneke, ora triunfal, ora derrotada. Pero una cara aparecía en cada sueño: el severo semblante del duque Hamish. La luz de sus ojos y la de su trono eran frías, más frías que el hielo, y Ulf probó el temor del dragón.
Ismail por su parte, afirmó no haber soñado nada, pero miró a su amigo de forma extraña durante el resto del día.
Así pues, los dos continuaron su viaje, que duró bastantes días más. Finalmente, Ulf se dio cuenta de que el paisaje se volvía cada vez más familiar. Pronto las colinas y caminos condujeron hasta las tierras cercanas a la escuela donde tantas cosas habían sucedido, aparentemente tanto tiempo atrás.
Ulf comentó este hecho, e Ismail respondió: "Vuelve a casa. Es la tercera vez que lo hace, ¿sabes? - las terceras veces siempre son definitivas."
Ulf preguntó como sabía esas cosas, pero Ismail se encogió de hombros y dijo que era magia.
Aquella noche encontraron al dragón finalmente, en el campo donde Anneke había caído. Estaba tumbado, su enorme masa acurrucada sobre el trozo de tierra donde la guerrera troll había yacido, exhalando pequeñas vaharadas de fuego mientras dormía nervioso. ¡Era enorme! Del morro a la cola debía medir unos 30 metros, y Ulf desesperó de poder derrotarlo nunca.
Entonces Ismail le dio un codazo. "Estoy contigo. El espíritu de Anneke está contigo. Esta gesta es tuya, y la harás con tal gloria que te juro que las canciones que cantaré sobre esta noche resonarán durante más de cien años. ¡Adelante!"
Y con el ánimo de su amigo resonando en sus oídos, Ulf desenvainó la hoja quimérica que había llevado con él a través de todos sus viajes y golpeó al dragón en el morro. Una sola gota de sangre negra manó del corte y el dragón echó atrás su cabeza con un temible rugido. "¿QUIÉN OSA?" clamó el monstruo a los cielos; y entonces bajó la mirada y vio a Ulf. "Así que has vuelto, niño troll, ¡has vuelto para probar la muerte! Bien, seré misericordioso esta noche; ¡la tuya será menos dolorosa que la de tu maestra!" Y entonces, como una serpiente al ataque, la gran cabeza escamada se lanzó, con las mandíbulas abiertas, justo contra donde estaba Ulf.
Pero Ulf se había preparado para este combate a su propio estilo; había visto los sueños del dragón y presenciado sus batallas, y estaba preparado. Cuando las grandes fauces se abalanzaron sobre él, rodó a la derecha y quedó de pie; su espada golpeó la mejilla del dragón mientras la cabeza de este pasaba de largo. La bestia aulló de nuevo y entonces se lanzó a la batalla de corazón.
¡Oh, que encuentro de armas fue aquel! Pese al sentido, pese a la razón, incluso pese a la magia, Ulf era capaz de parar todos los golpes que lanzaba la serpiente, y dar más de lo que tenía. No pasó demasiado antes de que Ulf se diera cuenta de que otros observaban su batalla: Isidore y Melinda, y Desmond, y Sir Reginald, y todo el resto de miembros de la corte del Duque Hamish. El mismo duque llegó, por último, y permaneció solo, con su fina hoja desenvainada y brillando a la luz del fuego del dragón. Pero de quien no había señal era de Ismail.
Entonces llegó el momento que el dragón había estado esperando. Ulf había insistido en su ataque de forma inconsciente hasta el mismo lugar en que había caído Anneke y, como ella, también resbaló. La multitud lanzó una exclamación de horror; el dragón rugió su triunfo y se preparó para dejar caer una garra fatal.
Y en ese preciso momento, Ismail sacó de su bolsillo una larga aguja de acero que había guardado par tal ocasión y punzó la cola del monstruo.
El grito que siguió habría derribado las casas, si hubieran podido oírlo. Ulf fue olvidado por un eterno segundo y se aferró a la oportunidad para alzarse. Sin embargo, mientras estaba tumbado en la fatal tierra, había sentido algo afilado pinchándole en la espalda; el resto del escudo regalo de Anneke. Fue entonces, y sólo entonces, cuando recordó lo que llevaba con él, y dejando caer la espada sacó el fragmento de su cinto. Cuando el dragón recuperaba su astucia y se encaraba a él para devorarlo, Ulf gritó una maldición contra los dragones y toda su especie y lanzó el metal roto a la boca de la bestia.
Loes efectos fueron inmediatos y profundos. Con un chirrido como el de mil uñas sobre mil pizarras, el dragón se desplomó pesadamente. Se agitó en sus espasmos de muerte, al tiempo que Ulf e Ismail se retiraban a un lugar seguro.
Pero lo más interesante, al menos para Ismail, fue que en el momento en que Ulf pronunció su maldición el duque clavó su espada en el suelo y se marchó, para no volver a ser visto ni por duende ni mortal. Y en las celebraciones que siguieron al triunfo de Ulf e Ismail ningún hada echó de menos la presencia del duque, ni hizo comentario alguno al respecto.
Y si escuchas el relato que de esa noche hizo Ismail, cantado por los eshu y susurrado por los sluagh una y otra vez a través de los años, escucharás otras cosas: que Isidore Telaraña le dijo a Ulf que el escudo había sido suyo en una vida previa, robado del campo de batalla por la traición de Hamish; que la espada del duque, ahora oscurecida por el fuego del dragón, todavía descansa en la ladera donde Hamish la clavó, y que nadie ha sido capaz de sacarla; que Ulf se fabricó una armadura de escamas de dragón que ni fuego ni hoja podían atravesar; y muchas cosas más.
Pero la parte de la historia que Ismail no cuenta es que, cuando las gestas de derrotar dragones y aniquilar traidores ya estaban acabadas, Ulf se giró a su amigo y con la voz todavía pequeña de Justin le dijo, "Devin vámonos a casa."
dia de enero
con la luna en mi nariz
Y como ví que eras sincero
En tus ojos me perdí
Que torpe distracción
Y que dulce sensación
Y ahora que andamos por el mundo
Como Eneas y Benitin
Ya te encontre varios rasguños
Que te hicieron por ahí
Pero mi loco amor
Es tu mejor doctor
Voy a curarte el alma en duelo
Voy a dejarte como nuevo
Y todo va a pasar
Pronto verás el sol brillar
Tú más que nadie merecer ser feliz
Ya vas a ver como van sanando
Poco a poco tus heridas
Ya vas a ver como va
La misma vida a decantar la sal que sobra del mar
Y aunque hayas sido un extranjero
hasta en tu propio país
Si yo te digo ¿qué dices tu?
Tu aún dices ¿que decís?
Y lloras de emoción oyendo un bandoneón
Y aunque parezcas despistado con ese caminar pausado
Conozco la razón que hace doler tu corazón
Por eso quise hacerte esta canción
Ya vas a ver como van sanando
Poco a poco tus heridas
Ya vas a ver como va
La misma vida a decantar la sal que sobra del mar
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a que no es linda esta cancion????'
que se yo...
las cosas se suceden unas a otras, las cosas pasan unas y otra vez
las hojas caen y el invierno llora. todos los años es igual.. no deberia sorprenderme en lo mas minimo....
pero bueno, yo pedi que cada cosa que viera me sorprendiera como un niño chico. fui yo quien pidio ver cada cosa de nuevo con un nuevo aire...
y bueno, que vamos a hacer.???
creo que vagar no esta del todo mal. olvidar aquella seguridad que no vpy a tener, dejarlo todo y partir...
partir??
obvio que si, nadie nota mi precencia a este aldo de la cordillera, para que quedarse en tonz...??
me toy secando, me vuelvo piedra mas rapido de lo que puedo imaginar. me seco y pierdo mis sueños.
entonces no queda nada mas que decir adios. cuidensen y tooodo eso..
alguien lo va a leer??
alguien se dara cuenta...??
nop..
pero bueno, eso me da la opcion de partir sin decir adios como dice serrat....
y me permite decirle a la gente adios, cuidando no ser descortes...