Sunday, September 30, 2007

Cuento...el eterno parte 3

Era cerca del fin del siglo veinte cuando Príncipe se reencarno. Puede ser que sea raro lo que te voy a decir, pero espero que aún puedas mantener tu mente abierta y expectante a las cosas que mis palabras van a dibujar en tu cabeza.

Príncipe se reencarno en una niña no nombrada. Se que Príncipe es chico y una niña no nombrada es chica. Pero también se que uno tiene cuerpo y el otro es solo un alma perdida. Además estoy contándote un relato de hadas y magia. No debería sorprenderte mucho.

Esta niña no nombrada era la hija menor de un joven matrimonio. Una hermana mayor la esperaba con impaciencia y, para ser francos, algo de celos. Los hermanos mayores siempre sienten ese tipo de cosas.

Esa niña, al poco tiempo que príncipe estaba con ella, recibió el nombre de Francisca. Y hasta que ella nació no paso nada muy importante para nuestra historia.

Apenas Francisca aprendió a caminar mostró una independencia que nadie la entendía. Podía moverse por la casa sin decir ninguna palabra. iba de un lado a otro, con un precario equilibrio sin dejar de mirar cada cosa que había en su casa.

No se muy bien cuando príncipe despertó dentro de Francisca, pero al parecer siempre estuvieron juntos en convivencia. O tal vez en armonía. Suele ocurrir que algunos hombres son mas receptivos a las almas de los portadores de magia que la inmensa mayoría.

Francisca fue a un colegio de monjas y católico. Pero incluso en ese momento, en donde las cosas invisibles son mas notorias para los ojos de los hombres, la mayoría de la gente que la rodeaba no veía las cosas que ella si veía.

Si hubieses visto a esa pequeña en esos días la hubieras notado a kilómetros. Sus ojos cafés claro cuando miran a la luz y oscuros y negros cuando se fijan en las sombras. Una piel pálida y fría al tacto. Una voz siseante y muy característica. Delgada y de rasgos finos. Quizá tendría la nariz muy grande, pero era un detalle dentro de todo.

Como decía, Francisca parecía una muñeca frágil y delicada siempre. Incluso hubo un invierno entero que se lo paso en cama producto de una pulmonía o alguna otra enfermedad que le suele dar a los niños pequeños y frágiles.

Desde pequeña Francisca siempre andaba mas preocupada del resto que de si misma, sin embargo no decía muchas palabras ni mostraba ninguna habilidad especial.

Por eso es difícil saber cuando Príncipe despertó en Francisca. Desde muy pequeña ella mostraba algunas cualidades de él, pero solo algunas. Y eso es raro, podría decirse que estaba semi-despierto, pero hasta el día de hoy jamás había escuchado que algo así podía pasar.

La infancia de Francisca paso como cualquier otra infancia. Solo destacaba del resto por cosas absolutamente intangibles. Quizá esa ausencia que la preparaba para viajar sola. O esos ojos que aprendieron a hablar antes que su boca. Pudiendo decir cosas sin emitir sonido alguno.

Pronto acabo la infancia de ella y llego la adolescencia. Como cualquiera hubiese apostado, la linda chica se convirtió en una atractiva joven. De esas que es inevitable no verlas. De esas que no puedes dejar de pensarlas.

No hay mucho que contar de esta parte de la vida de ella. No al menos que sea realmente relevante en nuestro cuento. Solo que siempre creció escuchando una débil vocecita lejana que la llamaba una y otra vez. Un susurro lleno de pena y de lastima. Alguien la reclamaba con angustia. Incluso llegaba a sentir que la necesitaban en otro lado.

En verdad hay un suceso importante de contar que ocurrió en los tiempos donde Francisca aun no era declarada príncipe. Y no es mucho lo que se puede contar de este episodio, solo que es la primera vez que Francisca se topaba con Vicente.

Mas adelante te contaré quien era Vicente y porque es importante en nuestro cuento. Solo te contaré como fue que se vieron por primera vez.

Vicente es un par de años más grande que Francisca. No es mucho mas grande, pero cuando se esta en el colegio un par de años son casi un desierto de distancia. No creas que iban en el mismo colegio, de hecho iban en colegios muy distintos.

Dije que Francisca había pasado sus primeros años en aquel colegio de monjas y cristiano. Pero no termino su educación en aquel colegio. Por un problema de actitud ella paso a otros dos colegios mas laicos. Y en el ultimo colegio realmente se sintió a gusto. Era de esos colegios medios artísticos donde los alumnos si no tienen algún desorden de personalidad son mirados raros.

Vicente estaba terminando su colegio cuando a Francisca le faltaban tres años para terminar. Vicente siempre ha sido un desastre para cualquier cometido que se le encargue, y conseguir pareja para su fiesta de gala no era la excepción.

Sin haber visto jamás a Francisca Vicente la llamo el mismo día de la fiesta par invitarla. Semejante disparate no podía fructificar, sin embargo quedaron para salir un día al cine.

Se que no suena verídico el como se conocieron, pero doy mi fe que las cosas pasaron mas o menos de la forma en que las estoy contando. Quedaron de salir a ver una película y los dos llegaron a la cita a ciegas.

Ambos la pasaron bien aquella tarde. Conversaron y se sintieron muy cómodos el uno al lado del otro. Fueron buenos cómplices desde el primer momento y eso los ayudaría mas en los días futuros.

Era obvio que Vicente se enamoraría de aquella atractiva joven. Y era obvio que no podría pasar nada entre ambos, no en aquellos días. Pero no por eso dejaron de tenerse cariño. Y no por eso olvidaron la complicidad que tenían el uno con el otro.

Sin embargo, pese a ese gran comienzo, sus caminos no estaban listos para estar el uno para el otro. Vicente volvió a sus cosas y Francisca a las de ella. Tendría que pasar el tiempo para que se volvieran a encontrar. Y cuando se encontraron de nuevo es difícil decir si eran los mismos que se despidieron.

Nadie sabe exactamente que día paso. Mas bien que noche paso. Pero si se sabe que fue lo que paso aquella noche en que Príncipe y Francisca fueron uno solo, cuando decidieron compartir una vida y hacer de la misión de uno la de ambos.

Había sido un día agotador. De esos llenos de cosas y que no puedes relatar porque sabes que no paso nada importante. Francisca había llegado a su casa y solo se encerró en su pieza hasta que se quedo dormida.

Y cuando estaba dormida soñó. Y en el sueño vio una vida que no era su vida. Y sintió una pena que no era su pena. Y acepto una misión que no era su misión.

Cabalgaba sobre un corcel blanco. Cabalgaba veloz sobre una llanura color de trigo. Era como una flecha veloz camino a las montañas. Cabalgaba con fuerza y firmeza, decidida a no descansar hasta alcanzar aquello que buscaba. Y mientras cabalgaba el sol y la luna escribieron dos días. Días en que ella no durmió ni comió.

Llegó al píe de las montañas cuando el tercer día se encontraba en su mediodía. Y vio una caverna oscura sombría y fría. Amarro su corcel a un árbol cercano y se refresco la cara en un riachuelo cercano.

Y en su reflejo se vio distinta y se vio a si misma. Es difícil explicarlo para alguien que nunca ha visto algo parecido, pero tratare de expresar lo que Francisca veía en su sueño.

Eran sus ojos y su piel la que se reflejaba sobre el agua de aquel charco a mediodía. Pero no era su cara la que estaba ahí. Era como si estuviese viendo a su hermano gemelo que nunca conoció. Eran sus rasgos pero mas masculinos. Era mas parecido a su padre que a su madre. Pero se sentía ella y sentía que, aunque no fuese su rostro, aquel reflejo era ella.

Sus ropas tampoco eran sus ropas. Había visto un par de veces algunas ilustraciones del príncipe valiente y reconocía esa ropa como las de aquella ilustración. Incluso tenia al costado una espada como la del cuento aquel.

No sabía muy bien porque era que tenía que entrar a aquella caverna, pero sabía que era imperioso entrar cuanto antes a aquella caverna. Como si su vida o la vida de alguien mas dependieran de lo que ella tuviese que hacer.

De los fardos que cargaba su caballo saco una soga y una antorcha. Le dirigió unas palabras a su montura, prendió la antorcha y se aventuro en la negra abertura de la montaña. Cada paso que daba lo daba con decisión y resolución, aunque no sabia porque lo hacia.

Con cada paso que daba la caverna respondía con un eco. Parecía que la misma caverna estuviese invitándola a seguir adelante. Y con cada paso dado, la caverna se iba volviendo mas oscura y fría. Las siluetas jugaban cada vez de manera mas misteriosa y sombría. Compartían secretos que nadie podía oír.

Francisca avanzaba por esta oscuridad cómplice. Sabia donde la conducían sus pasos aun sintiéndose absolutamente perdida. Su cuerpo se movía como si de un sueño se tratase, pero sus ojos veían como se veía la vida misma.

Tuesday, September 04, 2007

cuento...el eterno cuento parte 2

Príncipe escucho todo el conclave. El sabia que las respuestas estarían en ese lugar y espero a que la ultima palabra fuese dicha. También esperaba encontrar ahí a su princesa. Y esperaba, además, poder salvarla aquella larga noche. En verdad nuestro príncipe esperaba demasiadas cosas para una sola noche, aunque hubiese sido la noche mas larga de la historia.
Luego de que se tomo la decisión príncipe aguardo a que todos se fueran de aquel claro en el bosque. Tenia la menguante esperanza de ver a la bruja y a la princesa. Y espero a que todos se fueran, pero no las encontró.
Príncipe se demoro dos días en encontrar un no-nacido que no tuviese nombre. Y entro en su cuerpo para compartir una vida. Pero el olvido nublo su mente y perdió los recuerdos que tenia de su princesa y de la bruja. Vivió una vida de hombre sin magia. Y cuando la vida del cuerpo acabo, el alma del príncipe busco otra vida para buscar.
Y en esa vida príncipe pudo sonreír. Este mortal, mientras miraba la luna soñó con una aventura que fuese recordada y cantada por todos. Soñó con que podía ver dragones y vencerlos. Soñó con todos los recuerdos de príncipe. Y entre las estrellas escucho la voz de su princesa pidiendo auxilio.
Y cuando el hombre soñaba con los recuerdos del alma se desdibujaban el uno en el otro. Y la carne tenía magia y príncipe podía volver a buscar su misión. Y el mortal podía ver la magia del mundo y relacionarse con seres invisibles a la razón. Compartía los sueños inmortales, aunque más que compartirlos era parte de esos sueños.
La bruja no fue feliz cuando príncipe descubrió que tenia todo el tiempo y todas las vidas para encontrar a su princesa. Príncipe no fue el primero en encontrar esta respuesta. Pero para nuestra historia solo es importante cuando el pudo salirse de su cárcel de piel y cabalgaba entre hombres buscando un castillo en el aire que tuviese cautiva a su princesa.
En el castillo en el aire, la bruja se mordía su amargura pensando la forma de detenerlo, de confundirlo o de eliminarlo. Si príncipe tenia todas las vidas de los hombres, eventualmente llegaría al castillo y podría llevarse a la princesa.
Con amarga envidia la bruja vigilo como era que el príncipe buscaba el castillo. Y con calma se regocijaba en el hecho de que a príncipe le costaba encontrar a otros que tuviesen magia. Y con cautela contemplo algo que pocos habían notado.
De vida en vida, con cada reencarnación, algo se iba olvidando. Príncipe no recordaba todas las aventuras vividas en sus cuerpos anteriores. Mantenía pedazos y fragmentos. Pedacitos aislados de algún vitral gigante pero que por si mismo mucho no decían. Cada nueva reencarnación era como partir de cero.
Príncipe no lo noto nunca. Pero la bruja que era muy inteligente y malvada si lo noto y empezó a sacar provecho de esto. Ideo un plan malvado y malévolo para atrapar permanentemente a príncipe. Para despistarlo en cada reencarnación.
La bruja espero varias lunas inventando una trampa que pudiera poner al príncipe en sus manos. Tuvo varias ideas, desde una emboscada con los grandes señores de los dragones hasta envenenarlo con una rosa.
Pasaron lunas hasta que al fin se decidió por un plan perfecto. Esperaría a que príncipe estuviese en una reencarnación donde el no hubiese despertado. Y con su magia maldeciría a príncipe. Nunca lo encontraría tan indefenso como en ese momento. El plan era perfecto.
Se puso su capa de viaje y decidió bajar a maldecir al príncipe. Pero en la puerta de su castillo, antes de que pudiera poner un pie fuera de el. Oberón apareció con su vos de truenos.
-Se que es lo que planeáis bruja. Y te aseguro que no te lo permitiré bellaca. Vos sabéis que mi magia es mas poderosa y antigua que la de vos. De la misma forma se que vuestra magia es mas secreta que la mía. Pero eso no es suficiente para no cumplir mis edictos.- Oberón hablaba serio e imponente, se le notaba que el era el rey de las hadas. Se notaba que el era la máxima autoridad en el mundo de la magia.
Mientras el señor de las hadas hablaba la bruja veía como sus planes se diluían. Sabía que la presencia del señor de las hadas en su castillo solo podía ser un signo de malos presagios para sus planes. Y no se equivocaba. Eran malos presagios los que auguraba Oberón en el salón de aquel castillo.
-Escuchad bien mis palabras. No solo vos debéis cumplirlas, si no todo aquel que posea magia. Por la seguridad de todos nosotros. Por la seguridad misma de la magia. Os prohíbo a vos y a todo portador de magia intervenir en el destino de cualquiera que se encuentre dormido. Sea de bien o sea de mal. Quien no cumpla mis palabras será borrado de la historia y de cualquier historia.-
Diciendo estas palabras el rey de las hadas desapareció en una llama calida y soberbia. Y mientras el gobernante supremo desaparecía la bruja farfullaba algún insulto perdido en la memoria. Pero era algo así como “soberbio”
Las intenciones de Oberón eran nobles. Y nadie discutió que su edicto encerraba sabiduría y prudencia. Pero detrás de cada ley siempre se esconden rincones para los problemas.
Las firmes palabras de Oberón prohibían intervenir de cualquier manera. Y esa cualquier manera también incluía despertarlos. Era poco habitual que entre los portadores de magia se despertaran, pero pasaba de vez en cuando y ahora no podría volver a ocurrir, a riesgo de desaparecer para siempre.
La bruja maldijo la intervención del jerarca de las hadas. Lamento la perdida de un buen plan para deshacerse de príncipe de una vez por todas. Lamento muchas cosas, pero no lo lamento mucho tiempo.
Pronto encontró un plan que cumplía la ley y se deshacía de príncipe por un buen rato. Por mucho mas tiempo que un buen rato.
Entre la luna llena y la nueva la bruja se puso a trabajar en su plan. Solo la noche la vio trabajar. Solo las sombras la escucharon susurrar mientras trabajaba. Nadie sabe como fue que logro aquel hechizo pero el resultado es admirado hasta hoy por los camaleones.
La bruja se disfrazo de una blanca y radiante doncella. Se vistió con rayos de lunas. Su pelo eran los suspiros olvidados y sus ojos las estrellas perdidas. Era hermosa e intocable. Era perfecta y lejana.
Y con este disfraz la bruja bajo a encontrarse con el príncipe. Planeo el encuentro para que fuese casual y sutil, una mera coincidencia del destino.
Príncipe galopaba veloz por los caminos en busca de algo que lo pudiera ayudar en su búsqueda, cuando vio un unicornio muerto en medio del camino. Pronto se bajó de su montura y fue a auxiliar a tan noble corcel.
Cuando su mano toco aquella montura sintió el peso helado de la muerte en su respiración. Su corazón se encogió y un par de lagrimas florecieron en sus ojos. Los peores recuerdos de perdidas y derrotas tomaron sus recuerdos por algunos segundos. La angustia se dibujo en su cara.
Pero una voz lo saco de su abatimiento. La bruja le hablaba con la voz disfrazada de los susurros de los sauces.
-Valiente caballero, ¿que hacéis en un camino tan lejano como este?-
-Voy a salvar a una bella princesa noble señora- respondió gallardo el príncipe
-Pero eso no tiene merito alguno joven. Muchos otros han salvado a muchas otras princesas antes. Incluso los hay quienes han salvado a la misma varias veces-
-Os confieso que mi empresa es noble y gloriosa- pese a que la respuesta de Príncipe era segura, su voz empezaba a tener dudas.
- Si vuestra gracia me deja yo podría ayudaros a que vuestra empresa sea gloriosa y eternamente recordada. Dando por descontado que podrás soñar con el triunfo de vuestro rescate-
Puede ser que las apariencias hubiesen engañado a Príncipe, puede ser que la pena de la muerte del unicornio lo hubiesen dejado con la guardia baja, o simplemente puede ser que el plan de la bruja hubiese sido un muy buen plan. Con palabras muy escogidas, con silencios acogedores, con miradas de consuelos y con una pena implantada.
-Acepto con gusto vuestra ayuda señora-
-Entonces prometed que cumpliréis con mi encargo amable joven-
-Lo prometo, o que mi vida se fuese en ello-
A diferencia de las promesas que hacen los hombres, las promesas hechas por aquellos que llevan magia en su alma son imposibles de incumplir. Son mas que sagradas. Son eternas. Y cuando alguien que tiene magia dentro suyo promete algo o que la vida se le vaya en ello esta escribiendo su epitafio o esta seguro de poder cumplir la promesa.
La bruja sonrió cuando escucho las palabras de príncipe. Ya lo tenia en sus manos. Era cosa de encargarle algo imposible de cumplir y nunca mas tendría que preocuparse de que alguien sacase a la princesa del castillo.
Tuvo varias ideas, desde mandar al joven príncipe a matar a Oberón hasta hacerlo robar la corona de la luna. Matar a todos los unicornios del mundo también era una opción o enfrentarse con los dragones con las manos desnudas. Pero una fugaz idea le pareció mas graciosa y apropiada para el momento.
-Vos joven y gallardo príncipe tendrás que salvar a cada princesa que encontréis en tu camino. Cada una de ellas recibirá vuestra ayuda y vos no pedirás nada a cambio. O que la vida se te vaya en eso-
Apenas escucho su encargo el Príncipe sintió que había sido engañado. Se sintió derrotado y débil. Y cuando supo que había sido engañado el disfraz de la bruja se cayo y se deshizo como la niebla. Y después de mucho tiempo el príncipe vio de nuevo a la bruja.
Al tenerla al frente él desenvaino su espada. Estaba decidido a obligarla a decirle donde se encontraba su castillo. Mas bien estaba decidido a obligarla a contarle como se llegaba a aquel castillo.
Y cuando dio su primer paso hacia la bruja una voz se escucho a lo lejos. Alguien pedía ayuda con una frágil voz. De seguro una princesa. Y la bruja rió como nunca había reído en varias vidas del príncipe. Y pese a su risa de cadáveres y de muertos, la voz debil y cristalina de la princesa se escuchaba aun.
Principe envaino su espada y corrio tras la princesa para ayudarla.
Ahora entiendes porque esta historia siempre se esta contando. Ahora puedes imaginar porque te dije al principio que esta historia ocurrió hace siglos y aun continúa ocurriendo. Príncipe esta condenado a reencarnarse eternamente entre mortales par buscar aquel castillo que se encuentra en el aire y donde, en la torre mas alta, espera su princesa para ser rescatada.
Pero también esta perdido. En cada reencarnación olvida gran parte de lo buscado en la vida anterior. Por eso se le ve buscando varias veces en los mismos lugares. Por eso revisa una y otra ves los lugares que ya ha revisado. Por esa razón cae interminablemente en miles de trampas de la bruja.
Príncipe ha tenido varias reencarnaciones. Varios hombres en la historia han tenido en su alma a príncipe. No todos lo despiertan. Y esos años son fríos en el castillo del aire. Hay vidas en las que príncipe realmente se ha acercado al castillo. Y esas vidas son calidas en el castillo. Pero la vida que te voy a contar de príncipe es la última de la que tuve noticias. Y si, si quieres saberlo de antemano, en esta vida príncipe si llego al castillo. Lo encontró en esta vida. Pero no se si realmente fue feliz.

continuara....

Sunday, September 02, 2007

cuento..el eterno cuento

Hace siglos, muchos siglos que paso esta historia. Decir que paso es decir demasiado, puesto que esta historia siempre pasa. Es de esas historias que no tienen tiempo ni edad, es de esas historias que se repiten y se reencarnan una y otra vez y que renacen en cada generación.
Se que puede ser que no entiendas mucho de lo que esta pasando o del porque esta historia es de esas historias. Puede ser que ni siquiera te imagines las cosas que te quiero contar. Pero en cierto modo es mejor que sea de esa forma. Así no tendrás ningún prejuicio y podrás ver las cosas como son de manera mas cristalina.
Hace mucho tiempo, cuando las ideas iban tomando forma y de esas formas las cosas iban haciéndose reales, vivía una princesa, una malvada bruja y un apuesto príncipe. La bruja rapto a la princesa y la llevo lejos del apuesto príncipe. Se la llevo al castillo de la bruja que quedaba en el cielo, entre las nubes. El príncipe tomo su caballo y fue a rescatar a la princesa. Hasta ahí el cuento es como siempre son los cuentos de hadas y príncipes. Pero este tiene una particularidad.
El tiempo y el sol marcharon sobre la cabeza del príncipe, de la bruja y de la princesa. La razón de los hombres empezó a florecer en la tierra y la magia se iba acabando. Poco a poco las cosas mágicas y maravillosas del mundo empezaron a menguar. La razón con su calida seguridad iba derritiendo la magia y la razón como la escarcha de la noche se derrite en la mañana.
Príncipe, la bruja y la princesa cautiva pronto iban a morir con todas las cosas mágicas del mundo. Eso parecía inevitable. Como la noche que sigue al día o el invierno que va tras la primavera. La razón acabaría con cada gota de magia que existiera en el mundo. Los sueños serian escasos y nada que no fuese razonable estaría seguro.
No muchos recuerdan aquel conclave. Pocos creen que existió, pero las señales de que ocurrió están por todos lados. Al menos a los que saben donde buscar esas señales. El conclave se llevo a cabo en la noche mas larga del año. Para ser honestos, el conclave se llevo a cabo en la noche mas larga de la historia. Y vinieron todas las criaturas, todos los sueños y todos aquellos que tuviesen magia en su interior.
Príncipe, la bruja y la princesa dejaron a un lado su guerra y fueron a aquel encuentro organizado por el rey de las hadas. Era obvio que el sería quien hablaría en la noche en donde todos los sueños se encontraron. Honestamente no todos los sueños se encontraron, príncipe no encontró a la princesa esa noche.
Oberón hablo con su voz de truenos y todos lo escucharon. Les explico a cada uno de los presentes el riesgo que corrían y el miedo que el tenia a desaparecer. Hablo de la razón y les explico como era lo mas temible que jamás podrían conocer. Pero no solo hablo. También escucho a cada uno de los que querían hablar. Escucho cada solución que se proponía. Desde ir todos a esconderse a la Atlántida hasta pasar el ultimo día de sus vidas en las tierras del fin del mundo.
Fue una noche larga. Y fue una noche de muchas ideas. Pero todas las ideas hablaban de exilio y esconderse. Sin embargo, cuando ya parecía que todos estaban de acuerdo con el exilio. Oberón volvió a hablar.
-Por mas que queramos no podemos abandonar a los hombres. Son sus sueños los que nos mantienen palpitando, son sus temores los que nos hace fuerte, son sus ideales los que impulsan nuestra marcha. Sin ellos nosotros no podremos jamás llegar a existir. Pero son ellos mismos quienes contaminan nuestras fuentes mágicas, matan nuestros animales y contaminan nuestro aire con su razón. –
Luego de que el rey de las hadas termino de hablar el silencio apareció de lleno en aquel conclave. Luego de las palabras de Oberón todos se sintieron condenados a muerte en manos de la razón. Parecía como si el fin de los sueños inmortales hubiese legado de pronto. Sin embargo una voz eterna apareció para consolarlos a todos.
Depende de a quien le preguntes te va a decir como era aquella voz que hablo. Los centauros dirán que era un centauro, las hadas que era una hada, los entes que era un sabio roble, los duendes que era un duende. Lo importante fue que la voz dijo lo que sería la ley para todos los sueños durante los próximos doscientos mil años. O hasta que la razón desapareciera.
-Los seres humanos poseen, a diferencia de todas las otras criaturas de la tierra, un alma. Algo que los hace únicos y especiales. Todos los seres humanos tienen un alma dentro suyo. Pero al parecer no la tienen desde siempre. Los hombres solo tienen alma cuando reciben un nombre, antes de que sean nombrados no tienen alma. Esto es lo importante. Propongo que nos escondamos dentro de ellos. Que seamos el alma del hombre que no tiene nombre. Que nos escondamos de la razón en lo mas profundo del corazón del hombre.-
Oberón vio a los ojos a quien había mencionado a aquellas palabras. Sus ojos buscaron a través del tiempo y los recuerdos algún rastro de mentira y desconfianza. Pero no los encontraron. Las palabras dichas eran sabias, ofrecían una solución y parecían ser la respuesta. El rey de las hadas sonrió y decidió que esa era la forma en que todos los portadores de magia se esconderían de la razón.
No todas las respuestas son siempre como se les sueña.
Lamentablemente la vieja voz nunca se había encarnado en un hijo de Adán. Y no conocía lo que les pasaban a los que tenían esa idea. Al despertar siguiente, todas las criaturas estaban dentro de hombres sin nombres. Y las que no habían alcanzado a encontrar a uno, esperaron cerca para poder esconderse de la razón.
Poco a poco cada portador de magia estuvo dentro de un hijo de Adán. Y cuando ninguno estuvo en el exterior se dieron cuenta del error que habían cometido. Puesto que, cuando entraban dentro de un cuerpo de hombre, pronto se dormían y olvidaban de que eran y de donde vivían. Olvidaban que eran portadores de magia. Y los sueños se vieron aplacados y olvidados.
Pero cuando la carne dormía el alma despertaba. Y en sueños volvían a vivir las hadas, los gigantes, los Pegasos y los dragones. Y poco a poco, a través de varias generaciones fueron tomando forma y construyendo un lugar sin razón cercana que los amenazasen.
Y en este punto es donde retomamos la historia del Príncipe, la bruja y la princesa. Como todos, los tres fueron al conclave, pero la bruja fue la primera en entender que es lo que iba a pasar. Y mientras la voz decía su discurso, la bruja puso una cadena de plata sobre la garganta de la princesa y se fueron al castillo de la bruja.
Aquel castillo estaba mas lejos que los ojos de los hombres. Se ocultaba entre nubes de olvido y era invisible a aquellos que no tenían magia. La bruja sabia que habían lugares así en la tierra. Lugares donde la razón no podía entrar. Lugares donde la magia no podía ser tocada por la razón.
Pero era una bruja. Y las brujas siempre son y serán iguales. Y sabia que un secreto así valía mas de lo que podían pagar los que estaban ahí. A si que decidió guardar su secreto y volver a su castillo donde estaría a salvo de la razón. Y se llevo a la princesa como su prisionera. Y se rió durante un mes pensando como lo haría ahora su príncipe para rescatarla. Y río aun mas cuando vio lo que les pasaba a todas las criaturas mágicas cuando compartían una vida con un hombre.
Príncipe escucho todo el conclave. El sabia que las respuestas estarían en ese lugar y espero a que la ultima palabra fuese dicha. También esperaba encontrar ahí a su princesa. Y esperaba, además, poder salvarla aquella larga noche.

continuara.........